martes 27 de octubre de 2009

Pensamiento de fin de semana



Parece que las secuelas de la "extraña gripe" van desapareciendo, y poco a poco voy recuperando la energía y las ganas. Este ha sido un fin de semana de carga de pilas, meditación y machaque.

La tan odiada rutina vuelve a aparecer en mis días y por un lado me alegra recuperarla, aunque se que en breve buscaré mil y una maneras de romperla. He pensado demasiado sobre la amistad, como la afrontamos, la idealizamos e inconscientemente la esquematizamos, decepcionándonos cuando estos esquemas se rompen, o al menos este es mi caso.

La motivación, ese pequeño dragón interior, ha salido de su letargo (ya la empezaba a extrañar), es curioso como esta fuente de energía te puede inspirar para buscar la manera de mover una montaña o en su ausencia no tener ganas ni de mover un dedo.

Los entrenamientos en la sala comienzan a tener la continuidad que tanta falta me hace y cada día disfruto más rodeado de presas, colchonetas y magnesio, intentando acabar los bloques antes de que los antebrazos me digan "bro, hasta aquí hemos llegado". Llegar a casa destrozado y tirando de hielo, me hace sentir feliz.

Mamones, muchas gracias por esa llamada, me pasé 20 minutos descojonado, me alegró mucho saber que se lo están pasando de lujo y que se acuerdan de mí para darme por saco( para mí la mayor expresión de la amistad), aun así quiero que sepan que son unos flojos.

Cariño disfruta al máximo, ya queda poquito y te echo de menos.

3 comentarios:

drguez dijo...

Me alegra muchísimo que haya vuelto esa motivación que tanto te caracteriza y que para algunos como yo te convierte en un verdadero ejemplo a seguir. Y ahora a apretar sin parar... ;o)

Como no podía ser de otra manera, Londres estuvo genial, pero si preguntas a todos por algún momento del viaje, estoy convencido de que todos nombraríamos esa llamada.

La amistad es un sentimiento tan fuerte como el amor, y por eso nos da tantas alegrías y hermosos momentos, pero también nos puede dar algún que otro amargo trago.

Pero también como con el amor no hay que cerrarse a ella, ni cambiar nuestro modo de verla, tan sólo hay que superar al bache y estar dispuesto a seguir disfrutando de la vida rodeado de amig@s.

Resumiendo... Igual que ahora te sientes pletórico con el amor, de corazón espero y deseo que vuelvas a sentirte igual con la amistad.

Nayra dijo...

Sólo te puedo decir que a veces es mejor no darle tantas vueltas a las cosas, aunque suele ser inevitable... yo intento aprender a no esperar demasiado de nadie, sobre todo de los amigos porque luego llegan las "sorpresas". Últimamente creo que estamos siempre con la espada en alto intentando que todo sea perfecto y nadie es perfecto, todos fallamos, por exceso o por defecto... sigo esperando la deseada sinceridad tanto como tu.

Londres me pareció una ciudad maravillosa, me hubiese encantado descubrirla contigo pero tenemos pendiente volver no?

Toni dijo...
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